
Tus letras nos trasladan a esa parte del tiempo a la que tú nos quieres llevar, tus melodías nos conducen a nuestro propio interior, alli donde se nos conmueve el alma, tu simple presencia es la tranquilidad de un naufrago que sabe que lleva al lado una balsa, tu sonrisa es la garantía de que todo va a ir bien, tu mirada es la de un vigía de un faro pendiente siempre a todo lo que te importa, un abrazo tuyo es saber que estoy en casa.
Gracias por permitirme formar parte de tu vida, y a Dios, gracias por ponerme en el camino a ese hermano que no parió mi madre, ni hizo mi padre... al que se elige.


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