



Cada noche que os escuchamos es mágica.
No importa de qué estado de ánimo estemos, ni qué nos haya pasado durante el día. Esos momentos son especiales, entre vosotros, vuestras voces e instrumentos y nosotros, el público, ese público que os acompaña a lo largo y ancho de la geografía marbellí (ya ampliaremos horizontes, no os preocupéis) y nos transportamos mentalmente a un mundo idílico. Os expresamos nuestra gratitud de la manera que sabemos... unas bailando, otras con palmas, otras tarareando y alguna simplemente sonriendo. Por eso, y por ser como sois, GRACIAS.








